Descripción
La mirada. El asombro. La pureza intacta.
Dicen que los ojos son el espejo del alma,
pero no cualquier parte del ojo: es la pupila la que deja entrar la luz
y, con ella, el mundo.
Es esa primera pupila: aún intacta, pura,
la que observa con curiosidad,
la que aún no ha aprendido a juzgar,
la que se asombra,
se empapa,
se abre.
Este pendiente es un recordatorio de que puedes mirar el mundo
con la ternura de la primera vez.
Y que incluso cuando ya sepas,
cuando ya duela,
cuando ya entiendas…
puedes volver a elegir mirar
como si todo empezara de nuevo.
Llévalos…
como quien no ha perdido la capacidad de asombro,
como quien no deja que el mundo le nuble la mirada.









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