Descripción
No eres una sola: hay muchas y todas caben en ti.
No hay una sola voz,
ni un único cuerpo,
ni una identidad cerrada.
Tu diversidad no es ruido ni confusión: es riqueza, amplitud y complejidad.
Dentro de ti hay una que se indigna y otra que abraza.
Una que sueña y otra que planifica.
Una que calla y otra que ruge.
Una que se rompe… y una que se reconstruye.
Eres la que duda, arde, sueña, se arrastra o vuela.
Cambias de forma según el día, el ciclo, la herida o el deseo.
En ti habita la madre, la loba, la niña, la bruja, la diosa.
Estos pendientes no eligen un solo grano, porque llevar una sola parte sería mentir.
No dividen. No simplifican.
Llevan la mezcla completa:
cada grano es una historia,
cada historia, una piel,
cada piel, una posibilidad.
Llévalos como un manifiesto, un grito suave y rotundo: “Aquí viene una mujer en plural”.






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