Descripción
Dicen que este arroz era tan especial,
que solo los emperadores podían probarlo.
Hoy, tú puedes llevarlo en las orejas,
como un recordatorio de que lo prohibido, a veces,
es simplemente lo que aún no te has atrevido a conquistar.
Así que tómalos y di: “Yo no espero el permiso de nadie”.
Porque estos triángulos no son adorno:
son un grito de deseo reprimido y verdad silenciada,
una lanza que atraviesa lo que te dijeron que no podías ser
y se clava como placer liberado.
Para las que no se rinden, derriban muros,
hacen del cuerpo una declaración
y saben que romper las reglas…
también es un arte.






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