Descripción
El refugio. La metamorfosis. El tránsito hacia ti misma.
Hay momentos en los que retirarse no es huida, sino una elección sagrada.
Una pausa íntima para volver a ti, cerrarte al ruido del mundo y escuchar lo que sólo se oye, cuando todo calla.
Esta forma ovalada no es solo bella: es símbolo del recogimiento.
Un cuerpo que se encierra, no por miedo, sino por necesidad, para rehacerse de nuevo.
Porque para convertirse en mariposa, primero hay que dejar morir lo que una fue.
Aceptar que ya no eres la de antes y abrazar la versión que empieza a latir dentro.
Este pendiente no representa el cambio.
Representa el momento anterior: ese tránsito invisible en el que dentro todo se mueve,
aunque por fuera parezca quietud.
Es un homenaje a quienes se dan permiso:
a retirarse,
a mirarse de verdad,
a transformarse en silencio.
Llévala como quien honra su proceso interno.
Como quien sabe que crecer a veces no se ve, pero se siente.
Porque toda transformación auténtica, comienza en la oscuridad,
y sólo quien se atreve a entrar en su propia sombra,
puede salir luego convertida en luz.





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